PROTESTAS
En ocasiones los
atletas han expresado en la pista protestas de variada índole:
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Forrest
Smithson (EE.UU.)
conquistó el Oro olímpico en los Juegos de Londres 1908 en 110 m vallas,
batiendo a la vez el Récord del Mundo (15.0). Lo singular fue que consiguió
todo ello corriendo con una Biblia en su mano izquierda. Smithson,
estudiante de Teología, manifestaba así su protesta contra las competiciones
en domingo, por considerar que el domingo es El Día del Señor y en él se debe guardar descanso. El también estadounidense Alvi Kraenzelin había
introducido la técnica de paso de las vallas con la pierna extendida. Smithson añadió de
su cosecha la acción retardada de la pierna de apoyo. |
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Durante los Mundiales de
Edmonton 2001 la fondista Paula Radcliffe (Gran Bretaña) se alzó en abanderada de la
protesta, testimonial contra el uso de eritropoietina
(EPO), sustancia dopante que incrementa de forma
artificial el volumen de glóbulos rojos en la sangre. La atleta británica
durante la primera semifinal de 5.000 metros, en la que participó Olga Yegorova (Rusia), desplegó en la grada un cartel clamando
“EPO cheats
out” (Fuera las tramposas de la EPO), en alusión a
la atleta rusa, que dio positivo dos meses antes en el Mitin de París pero
fue rehabilitada debido a un error de procedimiento. "Los rusos vinieron
y nos dijeron que no hiciéramos aquello", reveló Radcliffe,
"pero son ellos los que no deben hacer lo que hacen. Uno debe defender
las ideas en las que cree”. |
Campeonatos del Mundo Paris 2003. Se
estrenaba la norma de eliminar al corredor que haga la segunda salida nula
global, no personal. En semifinales de 100 m, se sacó bandera roja a John Drummond (EE.UU.) quien no daba crédito. Tras la repetición en el
videomarcador, creyó que la decisión no era correcta, se indignó y comenzó su
show. “Yo no he venido hasta aquí para esto. De aquí no me muevo”, repetía
sin cesar. Se tumbó en la pista, en espera de una rectificación. No llegó,
pero los jueces decidieron eliminar también a Asafa
Powell (Jamaica). Aumentaba el escándalo,
alimentado por Drummond con sus aspavientos. Se
suspendió la carrera por más de 20 minutos. Cuando volvieron a la pista los
participantes, ya no estaba el estadounidense que lloraba en la pista de
calentamiento, mientras el abucheo del público impedía que se diese la salida
a la prueba. Algunos corredores apoyaban a Drummond;
otros no, como Kim Collins:
“John ha mostrado a todo el mundo una mala imagen y
espero que no se repita más. Conocemos las reglas y cuando las rompes te
tienes que ir”. |