PROTESTAS

En ocasiones los atletas han expresado en la pista protestas de variada índole:

 

Forrest Smithson (EE.UU.) conquistó el Oro olímpico en los Juegos de Londres 1908 en 110 m vallas, batiendo a la vez el Récord del Mundo (15.0). Lo singular fue que consiguió todo ello corriendo con una Biblia en su mano izquierda. Smithson, estudiante de Teología, manifestaba así su protesta contra las competiciones en domingo, por considerar que el domingo es El Día del Señor y en él se debe guardar descanso.

El también estadounidense Alvi Kraenzelin  había introducido la técnica de paso de las vallas con la pierna extendida. Smithson  añadió de su cosecha la acción retardada de la pierna de apoyo.

En el podium de 200m de los JJ. Olímpicos de Mexico 1968, los norteamericanos Tommy Smith (Oro y Récord del Mundo con 19.83) y John Carlos (Bronce 20.10) alzaron los puños cerrados enguantados en negro, descalzos (símbolo de la pobreza de los negros) y bajando la vista al sonar el himno como símbolo del Black Power, un movimiento cívico de los años 60 contra la segregación racial. El australiano Norman (Plata) llevaba sobre el chandall la misma pegatina del Movimiento Olímpico por los Derechos Humanos que llevaban Smith y Carlos, en señal de solidaridad. Aquel gesto, inspirado en el activismo no violento del Dr. Martin Luther King, significaba: “No representamos a los Estados Unidos, sino al pueblo negro de los Estados Unidos”. Fueron expulsados del equipo y a su regreso sufrieron diversas represalias. Smith, que había dicho “No eres el mejor durante mucho tiempo; el atletismo es una escuela de humildad” mantuvo el récord mundial 28 años, hasta que lo superó Michael Johnson en los Juegos de Atlanta 1996 (19.32). En 2005 se erigió en la Universidad de San José (California) un monumento de 7 metros de altura en recuerdo de aquellos puños cerrados cuya imagen dio la vuelta al mundo.

 

Durante los Mundiales de Edmonton 2001 la fondista Paula Radcliffe (Gran Bretaña) se alzó en abanderada de la protesta, testimonial contra el uso de eritropoietina (EPO), sustancia dopante que incrementa de forma artificial el volumen de glóbulos rojos en la sangre. La atleta británica durante la primera semifinal de 5.000 metros, en la que participó Olga Yegorova (Rusia), desplegó en la grada un cartel clamando “EPO cheats out” (Fuera las tramposas de la EPO), en alusión a la atleta rusa, que dio positivo dos meses antes en el Mitin de París pero fue rehabilitada debido a un error de procedimiento. "Los rusos vinieron y nos dijeron que no hiciéramos aquello", reveló Radcliffe, "pero son ellos los que no deben hacer lo que hacen. Uno debe defender las ideas en las que cree”. 

 

Campeonatos del Mundo Paris 2003. Se estrenaba la norma de eliminar al corredor que haga la segunda salida nula global, no personal. En semifinales de 100 m, se sacó bandera roja a John Drummond (EE.UU.) quien no daba crédito. Tras la repetición en el videomarcador, creyó que la decisión no era correcta, se indignó y comenzó su show. “Yo no he venido hasta aquí para esto. De aquí no me muevo”, repetía sin cesar. Se tumbó en la pista, en espera de una rectificación. No llegó, pero los jueces decidieron eliminar también a Asafa Powell (Jamaica). Aumentaba el escándalo, alimentado por Drummond con sus aspavientos. Se suspendió la carrera por más de 20 minutos. Cuando volvieron a la pista los participantes, ya no estaba el estadounidense que lloraba en la pista de calentamiento, mientras el abucheo del público impedía que se diese la salida a la prueba. Algunos corredores apoyaban a Drummond; otros no, como Kim Collins: “John ha mostrado a todo el mundo una mala imagen y espero que no se repita más. Conocemos las reglas y cuando las rompes te tienes que ir”.