EL GESTO DE CAROLINA KLUFT
Esta atleta sueca se ha convertido en una estrella mediática del
atletismo. Su presencia en los grandes campeonatos atrae la atención del
público sobre una especialidad antes poco atendida, como es el Heptahlon. A los 19 años se proclamaba Campeona de Europa
(Munich 2002) y después, en una secuencia ininterrumpida
de triunfos ha ganado todos los títulos: Campeona del Mundo (Paris 2003),
Campeona Olímpica (Atenas 2004) y de nuevo Campeona del Mundo (Helsinki 2005).
No es sólo su calidad atlética y su gran fotogenia las que atraen
en esta atleta. Es, sobre todo, su forma intensa, vital y simpática de
competir. Se concentra y estimula a tope, celebrando cada éxito de forma
expansiva; parece una niña que está jugando. Así lo reconoce ella misma al
declarar: “No compito por el dinero, ni tampoco por el oro, ni por ser una
estrella. Compito sólo porque es divertido”.
En la final de Helsinki, Carolina ha protagonizado un gesto que da
trascendencia y valor a su actitud lúdica. A falta de dos pruebas era superada
en la puntuación global por la francesa Eunice Barber. En el salto de longitud tenía la oportunidad de
remontar esa diferencia. Barber, gran competidora,
pedía palmas al público para acompañar su salto. Y Carolina, como una
espectadora más también dio palmas para animar a la atleta que le podía
arrebatar el título mundial. Esto es inconcebible en otros deportes y en muchos
atletas. ¿Ingenuidad?. En absoluto. Carolina Kluft nos recuerda que la esencia del atletismo es el JUEGO
limpio.
Por último, un pequeño detalle que nos convierte definitivamente en
sus “fans”: luce los mismos colores que nuestro club...
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